martes, 26 de octubre de 2010

EL ROI JIREH

“Es el hombre una creación de dios, o Dios una creación del hombre”
“el Hombre en su orgullo creó a Dios a su imagen y semejanza”
Nietzsche

“solo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de Dios porque creen en éll, y los que sufren por que no le poseen”...
Blaise Pascal



El-ROI se había levantado esa mañana con esa sensación de pesar y pena propia de una semana de arduo trabajo, observó su vientre y encontró que las figuritas luminosas que deambulaban por su cuerpo iban tornando más grandes y mucho más abundantes, EL-ROI que se hacía llamar así mismo JIREH entendió que tenía que hacer algo, así que descanso nuevamente, EL – ROI JIREH se tomo la cabeza apoyándose en la absoluta nada, y es que ese privilegio solo se lo puede dar EL, y cerró nuevamente los ojos, trataba de recordar el pasado, pero … se daba cuenta que el único pasado que tenía en la memoria había pasado solo unos instantes antes, JIREH entonces comprendió que ante la soledad lo único que queda es meditar, repasó cada centímetro de su descomunal cuerpo, sus manos dejaron esa estela maravillosa sobre cada rincón, ahora las manchas son más numerosas, si, numerosas, el mismo EL – ROI JIREH no podía contarlas, primero aunque trataba de hacerlo descubría con asombro que no lo lograba, y no era la cantidad, pues bien se podía calcular, se trataba, ni más ni menos que en la nada, en el infinito, los números no existían, o por lo menos el no los conocía, sin embargo no los necesitaba, EL ROI se sentía vacío, abandonado a su suerte, como si definitivamente estuviera condenado a convivir con sus manchas luminosas por todo el cuerpo.

Entonces sintió, comenzó a experimentar una sensación de amargura que comenzaba ahí mismo en el centro de su cuerpo, EL ROI* JIREH* notó que sus manchas estaban demasiado grandes ya; el todo y todo él parecía iluminarse con su figura, no estaba seguro de lo que debía hacer, es más, él mismo se daba cuenta que no contaba con nadie, pues en la nada era EL solo y no había realmente nadie, fue cuando decidió juguetear con sus manchas, descubrió que algunas se movían a su antojo, otras en cambio permanecían inmóviles dolía hasta el tuétano tratar de quitarlas del lugar que habían escogido para asentarse, sin embargo y con algo de esfuerzo y dedicación infinita, con ese morbo y satisfacción que se siente al quitarse una costra, cuando una herida se ha cerrado, conseguía que se movieran, por fin logró acercarlas unas a otras, la luz que su vientre irradiaba era intensa a causa de las múltiples manchitas luminiscentes, estaba emocionado, necesitaba explorar esa emoción, después de ese tiempo infinito había logrado que su cuerpo fuera uniformemente incandescente. EL- ROI estaba extasiado y se contemplaba, no pasó mucho tiempo, para EL el tiempo era lo de menos, es más EL – ROI, tenía todo el tiempo en el infinito, pues él era el infinito, la nada, el todo; comenzó a sentirse mal, sintió que la incandescencia le afectaba el vientre, y no había comido nada pues él era además del infinito, la nada, el todo: el inapetente, sus extremidades, esas con las que se había ayudado a agrupar las manchitas, se le hacían pesadas, -raro- dado el hecho de que había tenido el cuidado de retirar las manchas de sus extremidades también, palidecía, sólo e inmenso, además de infinito, la nada, el todo, el inapetente y no tenía a nadie, fue ahí cuando EL – ROI JIREH comenzó a pensar en la idea de una madre, ¿pero de donde?, ser único e irrepetible lo hacía también vulnerable, su malestar desembocó en un dolor inmenso, una sensación de querer estallar internamente, tomó con sus extremidades su vientre y sintió dentro de sí como si un objeto estuviera hirviendo, el mismo objeto más tarde reclamaría por salir, emerger, dar nueva vida, su vientre no lo aguantó más, estalló internamente, era una completa y perfecta explosión, rotunda e inverosímil, dejando las cosas como estaban al principio, esta vez, con la sensación de satisfacción que aparcaba todo su cuerpo, EL ROI JIREH se había deshecho de lo que lo oprimía, una vez repuesto se miró al interior, estaba igual, todas las manchas se habían dispersado por su cuerpo, lo veía genial desde afuera, sin embargo notó para su asombro que algunas de las manchas se reproducían, -genial ¿no?- pensaba para sí mismo.

La soledad de EL ROI JIREH le dio la oportunidad de conocerse, de mirarse, de recorrerse y de tocarse, pero también le creó la necesidad de ser escuchado, entonces y solo hasta ese momento pensó en la idea que más tarde desarrollaría, - ¿QUE TAL SI ME FABRICO?, entonces lo concibió, en cada mancha iba a depositar un poco de el mismo, un poco del mismo infinito en el que él estaba, en un diseño particular, pues mientras el desarrollaba sus actividades podía monitorizar, revisar, estudiar y ver lo que había implantado, -¿y si fallaba?- ahora es sencillo, él sabía cómo deshacerlo, solo bastaba con que el, se deshiciera de las inmundicias con otra inmundicia el gas del infinito; en cada mancha colocó su dedo, por cada límite de su cuerpo pasó su mano, a fin de sentir como cada luminosidad se revolvía creando, creado y creador, así se sentía, absoluto, el todo, la nada, el infinito, el creado y el creador, el invulnerable y el inapetente, cada cosa que tocó y creó lo hizo sentir satisfecho, inmenso, absoluto invulnerable e inamovible, al finalizar estaba exhausto, cansado, perdido y mareado, por fin decidió dormir, un tiempo, un tiempo corto, al fin de cuentas sus manchas seguirían creciendo, multiplicándose esparciéndose, su sueño duró para él poco, durante su sueño las manchas habían crecido, y de manera sorprendente se habían multiplicado por varios cientos de millones, EL ROI JIREH durante su sueño no lo había percibido, pero todo él, que era infinito estaba ahora invadido de sus manchas, en sus manchas ya se distinguían algunos puntos más grandes que otros, su cuerpo ya brillaba en medio de la nada y el permanecía absolutamente sólo, descubrió que sus manchas habían adquirido vida propia, su vida estaba convertida en un manojo de pequeñas, pequeñísimas partículas, que interactuaban a su antojo, en un comienzo lo vio con buenos ojos, si, estaba convencido que en medio de la nada esas partículas lo iban a acompañar, era así hasta podía percibir como le cosquilleaban, él las interpretaba y a veces concedía uno que otro beneficio, las aliviaba, otras veces eran ellas las que lo fortalecían por algo místico, extraño e inverosímil, cuando las pequeñas partículas cosquilleaban a él lo fortalecían, lo hacían más grande y de alguna forma lo aliviaban, pasó el tiempo, y las partículas que lo invadían se hacían más interesantes, las manchas ahora estaban completamente pobladas, las partículas aunque entre unas y otras estaban distantes eran muchísimas, ya eran un número astronómico, casi tan infinito como él.

Cuando las partículas estaban recién creadas no eran molestas, así como las manchas, él que era infinito las reubicaba a su antojo, ahora por la cantidad, no las podía siquiera ubicar en su respectiva mancha, eran indómitas, incluso para el que era inmenso, omnipotente, infinito, el todo, la nada, las manchas empezaron a ser tantas que él no podía controlarlas, las partículas empezaron a ser tan molestas que el mismo no podía satisfacerlas, así que decidió ausentarse, si EL ROI JIREH ahora sería el ausente, las dejaría a su arbitrio, - CRASO error- las partículas se hicieron tan poderosas que no fueron controladas por las manchas, las manchas tantas que él mismo se veía como una mancha, y lo raro es que el cosquilleo que antes era reconfortante para EL ROI JIREH ahora le restaba energía, lo dormía, lo cansaba o sencillamente le fastidiaba, entendió que algo pasaba en EL mismo, entendió que ya no era más la inmensidad de su cuerpo la nada, el infinito, el todo, entendió que sus partículas por diminutas que fueran, insignificantes que parecieran habían logrado lo impensable, controlarlo, matarlo poco a poco, EL ROI JIREH hizo lo posible por recuperarse, por ser, por estar, por evitar, por permanecer y por controlar y no lo consiguió. EL ROI JIREH el todo, el inmenso, el infinito, la nada entonces decidió por su propio bien cerrar sus ojos y volver a dormir, con la firme decisión de levantarse al cabo de su sueño y limpiarse, con dolor por lo que había invertido, pero era lo mejor, seguro así el volvería a ser el omnipotente y las molestas partículas serían nada más que eso Insignificancias frente a su ser…


*EL-ROI: En hebreo el Dios que me ve, se le llamo así en el antiguo testamento.
*Jireh: En hebreo el YAVHE JIREH hace referencia al nombre que dio Abraham a Dios en el sitio que destinó para el sacrificio de su hijo, significa el señor proveerá, es común encontrar acepciones diferentes a las expresiones que hacen referencia a Dios en la biblia sobre todo en el antiguo testamento.

DULCE...

Te adoro como adoro la bóveda nocturna
¿Oh vaso de tristeza! ¡Oh mi gran taciturna!
Y tanto más te adoro cuanto te escapas más,
Y cuando me parece, ¡oh lujo de mis noches!
Que con más ironía amontonas las leguas
Que separan mis brazos de la inmensidad azul.

Baudelaire Ch.

Dulce…


Para endulzarme la vida no necesitas,
No necesitas regalarme la joya más preciosa
Tampoco traerme el anillo más caro
Siquiera el más suculento de los bizcochos
Tampoco traerme la fruta más jugosa
Para endulzarme la vida no necesitas,
Embriagarme en alabanzas,
Adularme con adjetivos caros y espesos
Tampoco llenarme con los besos de tu boca
Para endulzarme la vida no necesitas,
No necesitas conocer la historia
Tampoco hablarme de tus autores favoritos
No tienes que llevarme a ver la película de cartelera
Que nunca se exhibió en el Faenza
Para endulzarme la vida no necesitas
Más que traerte aquí, con tu sonrisa
Con tu piel lozana,
Con tu sonrisa, y sobre todo traerte aquí
Toda como eres,

jueves, 09 de septiembre de 2010

EL OLVIDO

¿QUE DIRÁS ESTA NOCHE POBRE ALMA SOLITARIA,
QUE DIRAS, CORAZÓN, MARCHITO HACE TAN POCO,
A LA MUY BELLA, A LA MUY BUENA, A LA AMADÌSIMA,
BAJO CUYA MIRADA FLORECISTE DE NUEVO?

Charles Baudelaire.

EL OLVIDO

El olvido me suena a esperanza,
La esperanza de haber vivido
Seguramente de haber sufrido
De haber tenido confianza.

El olvido me sabe a muerte,
Me pone el gusto tétrico y lúgubre
Como los senderos olvidados,
De los bosques encantados.

El olvido me pone triste
Se llenan los ojos de la sabia salada
De las lágrimas no derramadas
De las frases no pronunciadas

El olvido me hace ciego
Me llena la boca de amargura
No me encanta como la luna
No me llena como el amor
No me complace como tú,
Ese olvido que no tiene nombre
Ese olvido que no tiene tiempo,
Que tampoco mide la distancia
Que me embriaga, ese olvido
Que me acerca a mi soledad,
Esa soledad tontamente apaciguada
Perdida, distante, trémula
Ese olvido, esa distancia sin distancia,
Esa soledad sin color, ni siquiera humanidad.

Caen las hojas muertas de los árboles
Y al caer suenan como cascabeles
Empuñados por las manecillas impúberes,
De las hadas, y nuevamente ese olvido
Donde se confunden amor y soledad.







Fredy de los Reyes Corredor
30/09/10

martes, 7 de septiembre de 2010

EL CUCARACHO VIVE NO MUY LEJOS DE AQUI

El Cucaracho vive no muy lejos de aquí, allá donde se encuentran las dos vías, la que viene del interior y la que va a conectarse a la avenida que nos lleva hasta el exterior, personaje lúcido pequeño, siempre deja que su redondo rostro se adorne por ese mostacho, mezcla varonil y espesa de hilos de vello facial matizados con destellos de aceite, sobras de sopa, uno que otro desperdicio corporal mal limpiado y sudor, ese sudor de hombre que a las cinco de la mañana ya está listo. Del cucaracho recuerdo que siempre me lo encontraba en el parque, si ese parque que está al frente, vestido con ese traje deportivo casual de barrio pobre, casi que uniformado con una camiseta de cualquier color, un pantalón azul oscuro, o blanco, o negro y un gorro, más bien un pasamontañas enrollado a la cabeza, fuera la hora que fuera, de madrugada o al medio día siempre salía así, rara vez veía el color de su cabello, es más, rara vez veía su cabello, sospecho que era de color negro, como negro era el cabello de los antiguos indios, esos que poblaron esta y otras mesetas, sin embargo las pocas veces que le vi el cabello, no distinguí el color, siempre tenía esa gorra que no dejaba ver, o cuando estaba sin ella uno no podía distinguir el color, era unas veces castaño oscuro, otras veces negro otras gris.
El cucaracho es un hombre felizmente limpio, siempre antes de salir a abrir el negocio en la mañana y después de darle una y dos y tres y hasta cuatro vueltas al parque, literalmente corriendo, se limpiaba el bigote, con esa agua del depósito donde escanea técnicamente los orificios de los neumáticos y las llantas, él se limpia las axilas, se limpia la cara, se limpia el alma, si, el alma que no tenía retorcida, porque para criar se necesita que el alma no esté retorcida y al cucaracho le gusta criar, con su mujer, esa robusta mujer que lo acompaña todos los días, tiene ya cuatro hijos o quizás sean más, porque él es mayor que ella, seguramente son sólo cuatro con ella, pero a los cuatro no les hace falta nada, ni colegio ni habitación y ni siquiera vestido, el más pequeño, el que tiene como año y medio se la pasa entre las llantas, jugando, juega todo el día, recoge del suelo los residuos que dejan los carros, las puntillas que su papá saca de los neumáticos, y a veces, cuando su padre lo deja, escupe sobre la bomba de los neumáticos así comprueba que la cámara del niple ha cerrado y no va a dejar escapar el aire. Ese niño anda apenas con la camiseta y el pantaloncillo, se le ve mocoso, pero no es nada, está descalzo pero las puntillas y los vidrios no le incomodan, el niño vive así contento, y el cucaracho también; en las tardes la mujer saca su puesto de arepas, ya ha hecho clientela, no vende una sola, vende varias, la gente del barrio sale a comprar en la tarde la vianda, el algo, ese es el papel de la arepa, pero ella no las vende lejos del cucaracho, así evita los celos de su marido, a veces mientras el Cucaracho -despincha- el conductor que en las tardes llega, va hasta el puesto de la mujer y le compra la deliciosa figura geométrica circular, hombre que no es redonda, -redonda es la tierra-, hecha a partir de la harina de maíz que la señora compra en la tienda de la esquina, de vez en cuando vende una arepa y un chorizo –el combo-, vale el doble pero es la compañía ineludible de la arepa.
El cucaracho no cierra tarde, y media hora después de que cierra espera que la mujer entre, le ayuda con el puesto, lo acomoda en el interior de su taller de trabajo y va a descansar, tiene la costumbre de mirar de vez en cuando televisión, cuando hay partidos, cuando hay novelas, no distingue, cualquier cosa le da igual, el cucaracho hace cuentas en la cama, el diario, el plante del negocio, y luego duerme, de vez en cuando toca a la mujer, ya sin apuro, ella está operada, él sabe, de pronto así previenen el quinto, aunque no hay quinto malo, la semana para el Cucaracho termina el jueves, día de baño completo, los viernes siempre se ve limpio, se distingue el color de su piel trigueña, se distingue su origen bogotano, lo que no distingue es el color de su cabello ¡¡ por Dios !!, ese día usted sabe en definitiva como es el cucaracho, ah por las cosas, ese día el cucaracho no corre, ese día echa a lavar su overol, ese día la camiseta del cucaracho es blanca y el niño, el mocoso que deambula con él entre repuestos, neumáticos y desechos de llanta, ese niño es idéntico a él, con todo y su vida que es pesada por sí, el cucaracho nunca se cuestiona, nunca lee, nunca piensa, no lo necesita, porque siempre vive, vivir para él es levantarse todos los días, hacer lo mismo todos los días y sólo de vez en cuando tocar a su mujer.

Fredy de los reyes Corredor
“EL CUCARACHO”
27/08/2010
“Reto el sentido de la Existencia”

NOSOTROS PAGABAMOS ARRIENDO...

DOCTOR NOSOTROS PAGAMOS ARRIENDO...


Carlos Julio tenia el cuerpo encorvado, contaba ya con 66 años de edad, mal contados y un espíritu alegre dicharachero y bonachón, la enfermedad que lo incapacitaba no le impedía trabajar, echarse al hombro esa caja garabateada donde tenia toda suerte de cremas y cepillos y esa sillita, si esa misma que con dificultad pero con incomparable gracia ubicaba mientras desarmaba su cuerpo con el fin de iniciar el trabajo, esa tarde lluviosa como la de hoy, entró a mi oficina, yo estaba esperándolo como lo hacia los martes y los jueves, si casi siempre, me saludaba con ese tono de confianza y hacia lo mismo, me dejaba sentar en una silla apartada y paso seguido se desarmaba, se sentaba en frente de mí y comenzaba su trabajo, primero el cepillo, luego el agua, luego el betún. Aquél día como era su costumbre habló; tenia apenas 4 años cuando conoció el Bogo-tazo, lo de Gaitán, él y su familia vivían en la Perseverancia;


  • si mi doctor- y vivíamos de arriendo, y vi los camionados de muertos, y cuando sonaba la alarma, era que todos teníamos que estar dentro de las casas, y siempre se escuchaban las balas.

  • Mi hermano, el tercero, ese que sólo vino hasta ahora cuando mande a decir la misa de mi mamá, era ahijado de Gaitan, yo tengo la foto de el y de gloria, cuando era señorita, cuando de niña lo acompañó, mi hermano, el más malo lleva el nombre del finado, también se llama jorge. Yo doctor tenía cinco años, nací en el 44, y mi papá murió en el 52, imagínese, yo era el mayor, tenía que ayudar a criar a mis hermanos, en la calle aprendí lo que sé, y ahora mire, no necesite de ellos para cuidar a mi vieja, todos esto lo hago yo.


Levantó su mano y elevo a la altura de mi vista el grabado de un águila calva con los colores de la bandera americana, detallada al máximo engalanando la tapa más próxima de su caja, y siguió...


  • Al año siguiente de que mi papá murió tuve que coger la calle, cogí este oficio, eso fue en el 53, cuando Rojas, mi papá no lo conoció, llevo desde ese año haciendo esto, trabajando en esto, y no tengo más que primaria, tercero de primaria, pero se leer y escribir y sumar y restar, no he sido bruto en la vida, con eso me defendí, imagínese doctor mi papá murió y a mi me toco ayudar a criar a la plaga de mis hermanos, ninguno doctor, vino a lo del entierro de mi madre, eso si, apenas le habían puesto los ladrillos a la tumba y se me fueron encima, la “cuba”, la cuba casi se desmaya, ella fue la única que la acompañó, y todos me cayeron encima, que uno quería la cama, que otros el radio, que la cobija, que el colchón, cuando nadies ni siquiera veló por ella, yo era el único, por fin les dije pues si queren les entrego la casa también. Mi mujer de buena, teníamos una arroba de papa y con eso les hizo comida, de ahí ni más, hasta ahora...

  • Ahora en la misa mi hermano, el que se llama jorge -por lo del finado Gaitán- me dijo que por que no me iba a vivir cerca de el, que yo así, que el me ayudaba, el vive por allá en meissen, -que tal- me voy de Guatemala para guatepior, imagínese Doctor cuanta gente no matan por allá en ciudad Bolívar, otra ves esos camionados de muertos, nooo yo me quedo ahí, Dios verá.


El hombre, ahora desahogado de su presión se levanto en la misma patética ceremonia, tomo su caja y su sillita, tomo sus muletas y alargo la mano, también en ese patético y repetido ceremonial que yo conocía, - son dos mil quinientos pesos -, recibe cinco mil, me da las vueltas, y me repite con esa voz lacónica de la edad y de la vida:


- DOCTOR, Nosotros pagábamos arriendo cuando mataron a Gaitan, nos tocó encerrarnos en la casa y escuchábamos los tiros en la calle, la alarma del toque de queda era una trompeta, si mi doctor, NOSOTROS PAGABAMOS ARRIENDO y mi papá no conoció a Rojas Pinilla.

martes, 20 de julio de 2010

Carlos Julio

Me encontré hace poco tiempo a un hombre ya viejo, era de joven alto y garboso pero de viejo apenas si se podía sostener solo, andaba el anciano siempre asido de su exoesqueleto que no era más que un caminador de esos que se ven en las casas de descanso para personas de la tercera edad, no sé como los llamen allá donde usted vive, aquí los llaman ancianatos; el viejo caminaba a la velocidad que lo permitían sus limitaciones, era de esos viejos que hablan mucho de si mismos, de esos que dicen que todo tiempo pasado fue, y sencillamente ya no es, de esos que comen con alguna lentitud para que el tiempo que inexorablemente pasa no les pase a ellos. Ese pequeño e insignificante hombre que mira el futuro con la resignación de lo que ya está vivido, ese hombre que ya pasaba los sesenta años, ese hombre que acusaba la ceguera de su edad y el abandono del dios que todo lo puede pero que nada hace, ese hombre y con esa limitación que no lo dejaba caminar, ese hombre paró un momento su caminar, se secó la pertinaz e incomoda lluvia que lavaba su cara, de manera determinada se volvió contra este simple espectador y con la misma dignidad de quien se encuentra fastidiado por la forma como se le observa y me dijo:

-Doctor, si sigue mirándome se va a resfriar, con la lluvia que esta cayendo.-

Ahí entendí lo impertinente que había sido, - si carlos Julio- nos vemos - pasa por la oficina necesito lustre en los zapatos-

La lluvia siguió cayendo con la misma intensidad, es la Bogotá de siempre, fría, sucia, distante, impersonal y sola.



viernes, 26 de febrero de 2010

REFUGIO (1994)

Adentro en la alcoba
del semi muerto
cerca de la mesa que tu ves
donde alguna vez
estaba el cáliz y el entremes
donde ahora yace el algodón
untado de sangre y alcohol
había un retrato de mujer,
quedo roto por el peso del difunto
y un vidrio cortó en tres
un rostro enjuto.

Fredy de los Reyes Corredor

Revolución (1994)

Ondeante la bandera en el campo está,
enterrada en su asta de fango y cal
bajo la copiosa lluvia, infantil y vertical
en el acero de la lanza
en la empuñadora de hueso y piel está,
lo que algunos llaman libertad,
otrora virtud, ora paz
mañana quien sabe,
seguro un quizá
y en la lanza siempre estará
lo que unos pocos llaman paz...



Fredy de los Reyes Corredor

El Tesoro ( Miguel Rash Isla)

Dos columnas pulidaces, dos eternas
columnas que relucen blancura,
forja la línea, irreprochable y pura,
como trazada en mármol, de tus piernas.

Con que noble prestigio las gobiernas,
cuando al marchar solemne de hermosura,
imprimes a tu cuerpo la segura
majestad de las venus sempiternas.

y cuando inmóvil, luminosa y alta,
en desnudez olímpica te ofreces,
entre tus muslos de marfil resalta
como una sombra el bosquesillo treso
de ébano y seda, bajo el cual guareces
el tesoro mejor del universo.



lunes, 22 de febrero de 2010

VIDA...

QUISIERA DECIR ALGO DIFERENTE
quisiera sentir como siente la gente,
quisiera morir en tu vientre
quisiera residir en tu mente,

y, aunque todo lo que quisiera fuera inalcanzable
sé que lo que estoy queriendo
es más fuerte cuando más cerca
de ti,
esté penitente...

lunes, 15 de febrero de 2010

... a proposito de estrategia

...mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible... Mario Benedetti



Estrategia decirte: no

cuando en realidad quiero decir: si,

estrategia tenerte tomada de las manos

y deleitarme con la silueta de tu cuerpo en la madrugada

Estrategia quererte como te quiero,

NO,

estrategia seguro es tenerte como te tengo

aferrada a mi

depositada delicadamente en el corazón

y pretender en vano

que no estas ahí...

lunes, 8 de febrero de 2010

OBSERVAS?

Observas a través de la ventana,
el mundo que discurre,
allá abajo donde nada te toca,
donde nada te altera,
observas?
observas a la niña que limpia en los semáforos,
las pantallas de los autos,
observas?, observas sus vestidos harapientos,
chiros sucios herencia de algún caritativo,
su cara quemada por el sol,
y sus manitas frias y sucias,
observas?
de pronto no,
solo te importa tu propio bienestar
no te importa lo que sucede abajo,
ni al lado, solo tu bienestar
que esperas para ayudar?
sólo ten conmiseración de ti mismo,
ciego, estupido, engreído, egoísta
sólo con que te mires a ti mismo
sólo con que te ayudes a ti mismo
seguramente ya abrás hecho demasiado...

acaso no Observas?

viernes, 29 de enero de 2010

HE DESCUBIERTO...

Definitivamente se ha descubierto,
todos los excesos son perjudiciales para la salud,
el exceso de amor
produce una enfermedad letal
en el alma humana
se llama estupidez
y el exceso de odio,
ese provoca la más letal enfermedad
que corroe al ser humano
se llama Soledad