martes, 26 de octubre de 2010

EL ROI JIREH

“Es el hombre una creación de dios, o Dios una creación del hombre”
“el Hombre en su orgullo creó a Dios a su imagen y semejanza”
Nietzsche

“solo hay dos clases de personas coherentes: los que gozan de Dios porque creen en éll, y los que sufren por que no le poseen”...
Blaise Pascal



El-ROI se había levantado esa mañana con esa sensación de pesar y pena propia de una semana de arduo trabajo, observó su vientre y encontró que las figuritas luminosas que deambulaban por su cuerpo iban tornando más grandes y mucho más abundantes, EL-ROI que se hacía llamar así mismo JIREH entendió que tenía que hacer algo, así que descanso nuevamente, EL – ROI JIREH se tomo la cabeza apoyándose en la absoluta nada, y es que ese privilegio solo se lo puede dar EL, y cerró nuevamente los ojos, trataba de recordar el pasado, pero … se daba cuenta que el único pasado que tenía en la memoria había pasado solo unos instantes antes, JIREH entonces comprendió que ante la soledad lo único que queda es meditar, repasó cada centímetro de su descomunal cuerpo, sus manos dejaron esa estela maravillosa sobre cada rincón, ahora las manchas son más numerosas, si, numerosas, el mismo EL – ROI JIREH no podía contarlas, primero aunque trataba de hacerlo descubría con asombro que no lo lograba, y no era la cantidad, pues bien se podía calcular, se trataba, ni más ni menos que en la nada, en el infinito, los números no existían, o por lo menos el no los conocía, sin embargo no los necesitaba, EL ROI se sentía vacío, abandonado a su suerte, como si definitivamente estuviera condenado a convivir con sus manchas luminosas por todo el cuerpo.

Entonces sintió, comenzó a experimentar una sensación de amargura que comenzaba ahí mismo en el centro de su cuerpo, EL ROI* JIREH* notó que sus manchas estaban demasiado grandes ya; el todo y todo él parecía iluminarse con su figura, no estaba seguro de lo que debía hacer, es más, él mismo se daba cuenta que no contaba con nadie, pues en la nada era EL solo y no había realmente nadie, fue cuando decidió juguetear con sus manchas, descubrió que algunas se movían a su antojo, otras en cambio permanecían inmóviles dolía hasta el tuétano tratar de quitarlas del lugar que habían escogido para asentarse, sin embargo y con algo de esfuerzo y dedicación infinita, con ese morbo y satisfacción que se siente al quitarse una costra, cuando una herida se ha cerrado, conseguía que se movieran, por fin logró acercarlas unas a otras, la luz que su vientre irradiaba era intensa a causa de las múltiples manchitas luminiscentes, estaba emocionado, necesitaba explorar esa emoción, después de ese tiempo infinito había logrado que su cuerpo fuera uniformemente incandescente. EL- ROI estaba extasiado y se contemplaba, no pasó mucho tiempo, para EL el tiempo era lo de menos, es más EL – ROI, tenía todo el tiempo en el infinito, pues él era el infinito, la nada, el todo; comenzó a sentirse mal, sintió que la incandescencia le afectaba el vientre, y no había comido nada pues él era además del infinito, la nada, el todo: el inapetente, sus extremidades, esas con las que se había ayudado a agrupar las manchitas, se le hacían pesadas, -raro- dado el hecho de que había tenido el cuidado de retirar las manchas de sus extremidades también, palidecía, sólo e inmenso, además de infinito, la nada, el todo, el inapetente y no tenía a nadie, fue ahí cuando EL – ROI JIREH comenzó a pensar en la idea de una madre, ¿pero de donde?, ser único e irrepetible lo hacía también vulnerable, su malestar desembocó en un dolor inmenso, una sensación de querer estallar internamente, tomó con sus extremidades su vientre y sintió dentro de sí como si un objeto estuviera hirviendo, el mismo objeto más tarde reclamaría por salir, emerger, dar nueva vida, su vientre no lo aguantó más, estalló internamente, era una completa y perfecta explosión, rotunda e inverosímil, dejando las cosas como estaban al principio, esta vez, con la sensación de satisfacción que aparcaba todo su cuerpo, EL ROI JIREH se había deshecho de lo que lo oprimía, una vez repuesto se miró al interior, estaba igual, todas las manchas se habían dispersado por su cuerpo, lo veía genial desde afuera, sin embargo notó para su asombro que algunas de las manchas se reproducían, -genial ¿no?- pensaba para sí mismo.

La soledad de EL ROI JIREH le dio la oportunidad de conocerse, de mirarse, de recorrerse y de tocarse, pero también le creó la necesidad de ser escuchado, entonces y solo hasta ese momento pensó en la idea que más tarde desarrollaría, - ¿QUE TAL SI ME FABRICO?, entonces lo concibió, en cada mancha iba a depositar un poco de el mismo, un poco del mismo infinito en el que él estaba, en un diseño particular, pues mientras el desarrollaba sus actividades podía monitorizar, revisar, estudiar y ver lo que había implantado, -¿y si fallaba?- ahora es sencillo, él sabía cómo deshacerlo, solo bastaba con que el, se deshiciera de las inmundicias con otra inmundicia el gas del infinito; en cada mancha colocó su dedo, por cada límite de su cuerpo pasó su mano, a fin de sentir como cada luminosidad se revolvía creando, creado y creador, así se sentía, absoluto, el todo, la nada, el infinito, el creado y el creador, el invulnerable y el inapetente, cada cosa que tocó y creó lo hizo sentir satisfecho, inmenso, absoluto invulnerable e inamovible, al finalizar estaba exhausto, cansado, perdido y mareado, por fin decidió dormir, un tiempo, un tiempo corto, al fin de cuentas sus manchas seguirían creciendo, multiplicándose esparciéndose, su sueño duró para él poco, durante su sueño las manchas habían crecido, y de manera sorprendente se habían multiplicado por varios cientos de millones, EL ROI JIREH durante su sueño no lo había percibido, pero todo él, que era infinito estaba ahora invadido de sus manchas, en sus manchas ya se distinguían algunos puntos más grandes que otros, su cuerpo ya brillaba en medio de la nada y el permanecía absolutamente sólo, descubrió que sus manchas habían adquirido vida propia, su vida estaba convertida en un manojo de pequeñas, pequeñísimas partículas, que interactuaban a su antojo, en un comienzo lo vio con buenos ojos, si, estaba convencido que en medio de la nada esas partículas lo iban a acompañar, era así hasta podía percibir como le cosquilleaban, él las interpretaba y a veces concedía uno que otro beneficio, las aliviaba, otras veces eran ellas las que lo fortalecían por algo místico, extraño e inverosímil, cuando las pequeñas partículas cosquilleaban a él lo fortalecían, lo hacían más grande y de alguna forma lo aliviaban, pasó el tiempo, y las partículas que lo invadían se hacían más interesantes, las manchas ahora estaban completamente pobladas, las partículas aunque entre unas y otras estaban distantes eran muchísimas, ya eran un número astronómico, casi tan infinito como él.

Cuando las partículas estaban recién creadas no eran molestas, así como las manchas, él que era infinito las reubicaba a su antojo, ahora por la cantidad, no las podía siquiera ubicar en su respectiva mancha, eran indómitas, incluso para el que era inmenso, omnipotente, infinito, el todo, la nada, las manchas empezaron a ser tantas que él no podía controlarlas, las partículas empezaron a ser tan molestas que el mismo no podía satisfacerlas, así que decidió ausentarse, si EL ROI JIREH ahora sería el ausente, las dejaría a su arbitrio, - CRASO error- las partículas se hicieron tan poderosas que no fueron controladas por las manchas, las manchas tantas que él mismo se veía como una mancha, y lo raro es que el cosquilleo que antes era reconfortante para EL ROI JIREH ahora le restaba energía, lo dormía, lo cansaba o sencillamente le fastidiaba, entendió que algo pasaba en EL mismo, entendió que ya no era más la inmensidad de su cuerpo la nada, el infinito, el todo, entendió que sus partículas por diminutas que fueran, insignificantes que parecieran habían logrado lo impensable, controlarlo, matarlo poco a poco, EL ROI JIREH hizo lo posible por recuperarse, por ser, por estar, por evitar, por permanecer y por controlar y no lo consiguió. EL ROI JIREH el todo, el inmenso, el infinito, la nada entonces decidió por su propio bien cerrar sus ojos y volver a dormir, con la firme decisión de levantarse al cabo de su sueño y limpiarse, con dolor por lo que había invertido, pero era lo mejor, seguro así el volvería a ser el omnipotente y las molestas partículas serían nada más que eso Insignificancias frente a su ser…


*EL-ROI: En hebreo el Dios que me ve, se le llamo así en el antiguo testamento.
*Jireh: En hebreo el YAVHE JIREH hace referencia al nombre que dio Abraham a Dios en el sitio que destinó para el sacrificio de su hijo, significa el señor proveerá, es común encontrar acepciones diferentes a las expresiones que hacen referencia a Dios en la biblia sobre todo en el antiguo testamento.

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